Los criterios ambientales, sociales y de gobernanza -ASG- (ESG, por sus siglas en inglés) son estándares a los que cada vez más inversores están prestando atención a la hora de realizar inversiones.
Este segmento de inversión, al que muchos también llaman inversión sostenible o responsable, es el que mayor crecimiento ha tenido y el que mayor impulso ha tomado en el 2020, en gran parte como consecuencia de la pandemia. Sobretodo, por haber obtenido en ese momento mayores rentabilidades que las inversiones tradicionales.
La inversión sostenible es una disciplina de inversión que considera criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) para generar rendimientos financieros competitivos a largo plazo y un impacto social positivo.
Se puede practicar en todas las clases de activos, incluidas acciones, bonos y efectivo.
Veamos a qué se refieren cada una de las siglas:
- Ambiental (Environmental): Se refiere al impacto ambiental que generan las empresas y al cuidado del medio ambiente. Aquí se incluye también cómo manejan las empresas el impacto de sus operaciones.
- Social (Social): Se refiere a cómo las empresas crean valor para todos los actores de su ecosistema (empleados, clientes, accionistas, proveedores, etc.)
- Gobierno corporativo (Governance): Se refiere a cómo las empresas son administradas, cuáles son sus políticas, cuáles son los derechos de los accionistas, etc. Aquí se incluyen las remuneraciones, calidad y diversidad de la junta directiva y en general todas las políticas de la empresa, las cuáles también tocan factores ambientales y sociales.
¿Cuáles son las fuerzas detrás del crecimiento de la inversión ESG?
Principalmente 3 factores claves:
1- Creciente reconocimiento por parte de inversores e investigadores académicos de que los factores ESG influyen en el riesgo y el rendimiento de las inversiones.
2- Demanda cada vez mayor por parte de los clientes para entender en qué y cómo se invierte su dinero.
3- Regulación. Este factor ha sido clave. Europa está trabajando fuertemente por aumentar las inversiones ESG y ha desarrollado una nueva taxonomía para estandarizar y dar mayor claridad al segmento. Cada vez más los entes reguladores entienden que el sector privado es un actor clave para contribuir y abordar las amenazas públicas globales como el cambio climático y la violación de los derechos humanos.
Algunos incidentes -que influyeron en una mayor demanda de transparencia por parte de los clientes, y en una mayor demanda por parte de los reguladores para que los factores ESG sean reconocidos como un deber fiduciario- son:
- Derrame de petróleo de BP en el 2010, donde la empresa fue multada con 53.8 billones de dólares.
- Incidente de Volkswagen con sus autos diesel, por el que tuvo que pagar 27.4 billones de dólares.
- Cambridge analytica y el escándalo de datos personales lo cual hizo que Facebook perdiera 87 millones de usuarios y en valuación de mercado.
Aunque la inversión AGS ha tomado mucho auge en los últimos años, y definitivamente es un primer paso para alinear valores con inversión, muchos especialistas creen que no termina dando los beneficios sociales y ambientales esperados.
Todavía hay muchos grises en este tipo de inversión y es por ello que la regulación y nueva taxonomía europea es tan importante.
Por nuestro lado seguiremos investigando empresas, fondos y ETF’s sostenibles para entender mejor donde invertir nuestro dinero.
¿Y tú? ¿Inviertes de manera responsable? únete a nuestra comunidad y ayuda a otras mujeres compartiendo tus experiencias.